Un blog describió una vez el álbum debut de Fire in the Radio como «la primera y última palabra» de la banda. Dos décadas después, el cuarteto de Philadelphia se ha unido no solo para contradecir esa sentencia, sino para convertir su pasado en un puente hacia un nuevo capítulo. Este viernes, el sello Wednesday Records lanza la reedición remasterizada de «Red Static Action», un disco que nació como un simple demo en 2000 y que ahora resurge con dos canciones inéditas que marcan el renacimiento creativo del grupo.

De un porche en Pennsylvania a la leyenda del sello Wednesday Records

La historia de Fire in the Radio comenzó, como tantas otras leyendas del indie rock, de la forma más orgánica. A principios de la década del 2000, en el porche de una casa en State College, Pennsylvania, Rich Carbone y Jonathan Miller se conocieron y descubrieron una pasión compartida por el rock indie de los 90. Con la incorporación del bajista Edward Olsen y la peculiar entrada en escena del baterista Adam Caldwell –que respondió a un volante en una tienda de discos y se presentó vestido para correr–, la banda encontró su formación definitiva.

Bautizados con una línea del poema Regard Me de Charles Bukowski, grabaron diez canciones en vivo con sobregrabaciones mínimas, destinadas a ser solo una demo. Sin embargo, la energía cruda y las voces desalineadas de esas pistas, que capturaban el espíritu de la naciente escena emo, convencieron a su amigo Reed Smith para lanzarlas como su primer álbum. Así, en 2000, vio la luz «Red Static Action», un disco de edición limitada que, contra todo pronóstico, llegó a la radio universitaria e incluso apareció en una lista de reproducción Top 10 del sitio web de Abercrombie & Fitch.

El poder de una crítica: de la hibernación a Inner Ear Studios

Tras un año de giras, la banda entró en un largo hiato cuando sus miembros se dispersaron geográficamente. El álbum quedó como una reliquia de culto, hasta que años después, el influyente blog Willfully Obscure publicó una reseña que describía el trabajo como prometedor pero, trágicamente, definitivo. Esas palabras actuaron como un catalizador. Los miembros de la banda se reunieron en Washington D.C. con la intención de simplemente tocar juntos otra vez.

Buscando un lugar para ensayar, contactaron al mítico Inner Ear Studios. Para su sorpresa, Don Zientara –el ingeniero legendario detrás de Fugazi– les devolvió la llamada y les ofreció usar el estudio mismo. Fue allí, entre la nostalgia y la emoción de reencontrarse, donde surgió material nuevo. Zientara, escuchando desde la cabina, les preguntó si querían grabar. El resultado de esa sesión espontánea son dos canciones previamente inéditas: «Hide the Knives» y «Prairie», que ahora sirven como bonus tracks y pilar fundamental de esta reedición.

«Prairie»: Un adelanto del futuro y un homenaje al pasado

Como adelanto de este relanzamiento, la banda ha compartido «Prairie», una canción que los medios especializados han descrito como un «slow burner» que evoca a bandas como The Juliana Theory, con un trabajo de guitarra adictivo y una energía que oscila entre el garage rock, el power pop y el post-punk. Junto con «Hide the Knives», estas pistas no son simples añadidos de archivo. Fueron grabadas, fiel al espíritu original del grupo, en vivo a cinta con sobregrabaciones mínimas, pero muestran una madurez y una confianza musical que solo el tiempo y la experiencia pueden brindar. Un crítico señaló que estas nuevas canciones son «el único salvavidas» de la reedición, elogiando su dinámica, su instrumentación creativa y su ataque.

Todo el material, incluido el álbum original de 2000, ha sido remasterizado por Jesse Gander (Japandroids, White Lung), quien también se encargó de remezclar los temas inéditos. Gander no es un desconocido para la banda; ya había producido su aclamado álbum de 2020, «Monuments».

Más que una reedición: el primer paso de un nuevo camino

Fire in the Radio (cuya alineación se completó oficialmente con Nick Lewis y Jim Carroll tras su regreso) ya no es el «cuarteto un poco verde» descrito en aquella reseña de blog. Con una trayectoria que incluye los álbumes Telemetry (2015), New Air (2017) y el mencionado Monuments, han consolidado un sonido poderoso que bebe del emo, el punk y el rock indie.

La reedición de «Red Static Action» es, por lo tanto, un acto de justicia histórica y una declaración de intenciones. No se trata solo de rescatar un disco olvidado, sino de reescribir su propio final. Aquel que parecía ser el «epitafio» de la banda se ha convertido en su prólogo. Como señaló un medio, esta reedición «no solo mira hacia atrás a los comienzos de la banda, también sirve como el inicio de un nuevo capítulo». Un capítulo que, con nuevas canciones en el horizonte, promete ser tan incendiario como siempre se sospechó que podrían ser.

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